Hablar de la historia del glorioso colegio nacional “Libertador San Martín”, es hablar de las páginas más brillantes de la historia de la provincia Recuaina, puesto que su creación significó la luz de la cultura y la educación; de cuyas aulas han egresado estudiantes para luego constituirse en eficientes profesionales que destacan a nivel regional, nacional e internacional, orgullo de nuestra institución educativa.

HISTORIA

En la década de los 50, Recuay contaba con tres escuelas de educación primaria: el centro escolar de varones n° 1333, que funcionaba en jirón Jorge Chávez (actual CETRO – Recuay); el centro escolar de mujeres n° 1334, que funcionó en la segunda cuadra del jr. Soledad (llamado Tishko) y la escuela primaria de Uchipampa.

Estas tres escuelas se fusionaron para dar origen más tarde al colegio nacional mixto Recuay.

Es preciso hablar en esta remembranza histórica de la escuela fiscal, que funcionaba en la tercera cuadra del jirón la libertad, siguió su propio proceso histórico. Después del sismo del 70. El gobierno británico le entregó una donación para la construcción de un pabellón, lo cual fue construido con material pre-fabricado de aluminio. Por tal razón, le pusieron el nombre de Bertran Roussel, escuela de primaria n° 86560 (actual IE Javier Heraud Pérez). En esta escuela se estudiaba solo hasta el 4° primaria, luego proseguían sus estudios en el “Alma Máter”.

Los alumnos que terminaban la educación primaria, no tenían la posibilidad de seguir estudios en Educación Secundaria por la falta de economía; por tal razón se gestó la necesidad imperiosa de tener un colegio de Educación secundaria en nuestra tierra natal, lo cual se volvió en anhelo de las autoridades y la población en general.

Esta necesidad tomó eco en el reverendo Padre Gaspar Alipio Jaramillo Cruz, apóstol de cristo, maestro, quien a su tierra llegó con la cruz y el libro en la mano, al ser designado a la parroquia de nuestro terruño como párroco. Conocedor de la necesidad de la niñez y la juventud estudiosa, que anhelaban seguir sus estudios secundarios, trasladó su colegio particular “San Martín”, que venía funcionando en la ciudad de Huaraz, al pórtico del callejón de Huaylas, para ofrecer sus servicios educativos a la juventud sedienta de conocimiento, hecho trascendental que dio luz como bendición del cielo en abril de 1959, año en que por primera vez abrió sus puertas y con ella a la cultura recuaina.

En nuestro querido Recuay el colegio particular “San Martin”, ancestro de hoy gran colegio nacional “Libertador San Martín”, bajo la sapiencia y hábil dirección del vicario padre Gaspar Alipio Jaramillo Cruz, empezó a funcionar en una casona del jr. La unión n° 436, propiedad de la familia estrada Bojórquez. Empieza a funcionar con dos grados: el primer año con 65 alumnos y el segundo año con 10 alumnos; estudiantes que procedían re Recuay, Ticapampa, Cátac, y de la zona de las vertientes. Es importante tener presente que al transcurrir el año 1959, los alumnos se iban retirando por diferentes motivos, pero lo más crucial fue el alto costo de la pensión de S/. 100.00 soles de oro, que tenía mucho valor para entonces, llegando a concluir sus estudios solo 45 alumnos en el primer año y 6 alumnos en el segundo año, quienes pasaron al grado inmediato superior.

Los maestros que iniciaron sus labores en el colegio particular “San Martin”, eran eminentes profesionales, que inspiraban e inspirarán admiración y gratitud en el tiempo, todos ellos ávidos de transmitir a sus conocimientos con la mente predispuesta de los jóvenes recuainos, ellos fueron el padre Gaspar Alipio Jaramillo Cruz, Director de la Institución y docente de los cursos de comunicación e historia universal; Ing. Aquiles Jaramillo Molina  del curso de matemática; Bernardo Gamarra Espinoza, Crisanto robles Osorio, Francis Carrión Ramírez, Sergio Morales Córdova de Educación Física; médico, Cesar Solis Estrada; abogado, Rafael Villanueva Osorio; químico farmacéutico, Julia Carrión Ramírez; la señorita secretaria, María Quiñonez Cruz; el señor César Huerta Cruz, auxiliar de educación; el Sr. Marcos Huerta Pérez y el señor Teodoro Dextre.

A todos ellos nuestro reconocimiento sincero en esta remembranza histórica.